Aspectos centrales de la entrevista realizada a Joaquín en la Universidad de Chile:
¿Quién es?
Joaquin Malig, es un
ex alumno del colegio Saint George y estudiante de Ingienería Civil Industrial
de la Universidad
de Chile. Decidió, el año 2010, relizar su práctica obrera en una empresa de
recolección de basura.
Cuenta que si bien, se
puede realizar este tipo de prácticas en cualquier empresa, construcción o
trabajo, él decidió hacerla como recolector porque desde chico le llamaba la
atención esta "pega".
"Me di cuenta que
uno se olvida de la basura que bota"
Joaquín optó por un
trabajo mal mirado, invisible, olvidado y a la vez necesario, que no se le da
la importancia que merece en el mundo de hoy. "Es la última opción de
trabajo para todos"
"Gracias a la
formación que me entregó mi colegio, pude desarrollar profundamente el área
social"
La experiencia comenzó
cuando se comunicó con la
Municipalidad de Peñalolén, comuna en la que había realizado
una actividad en la etapa escolar y sentía gran cariño. De la Municipalidad lo
comunicaron a la empresa recolectora, Ecosider. "Nunca habían recibido a
un practicante para eso, de hecho no existía en la empresa un protocolo para
este tipo de trabajo", cuenta. Entró a trabajar como pioneta, hombres que
cargan los camiones, con las mismas condiciones y exigencias que todos los
trabajadores de la empresa. "Esta fue una gran prueba de aprendizaje en la
que no me salté ninguna etapa que todos los trabajadores hacen".
Tuvo la suerte de que
le tocó trabajar en el sector de la población en la que vivió, la población La Faena.
La dinámica de trabajo
"En el camión
éramos cinco, Carlos (32), Jorge (40), el Lucho (70), Lucho el chofer y yo. El
Lucho, era papá de Carlos, cosa curiosa pero que gfrafica el círculo vicioso de
la pobreza en el cual se encuentran. Cada día nos asignaban un sector, el cuál
debíamos terminar para irnos a las casas. Partíamos trabajando los lunes a las
7:00 am en un sector, el martes en otro, el miércoles volvíamos al primero y
así sucesivamente hasta el sábado, porque los domingos no se trabaja. La hora
de almuerzo no existe, ya que mientras antes termines, te vas a tu casa. Esto
no hace un trabajo muy pesado". Los camiones quedaban estacionados vacíos
al final del día, en la base, cerca del metro de Macul.
Joaquín dice haberse
acostumbrado al olor del camión; pero el del vertedero lo consideraba
impresionante. Algunos de los factores para que sea tan fuerte es por que los
veretederos se encuentran rinconados entre los cerros y sobre plásticos que
impiden la impermebialización. La acumulación de basura genera un líquido
llamado "percolado" que se compone básicamente de basura
desintegrada. Este líquido negro llega a una piscina, en donde, luego de
evaporarse con el sol, se vuele a internar entre la basura.
"Pensaba que ser
recolector era denigrante, pero el trabajo del vertedero es peor; se trabaja en
la basura".
"Era increíble la
cercanía de la gente del lugar"
"Los habitantes
de la población salían con vasos de agua, nos daban propina, fruta, pan, lo que
tuvieran. Se lleva a cabo una dinámica muy especial; al final del día se
juntaba las monedas y se dividía en partes iguales". Si bien el sueldo de
los recolectores es el mínimo ($176.000), éste aumentaba por la propina
recaudada que llegaba a los $150.000 aproximadamente.
Terremoto
"Fue una bonita
experiencia de compañerismo. Fueron más de 34 horas seguidas trabajando.
Terminamos el primer sector a las 4 de la mañana de día siguiente y como
equipo, decidimos seguir trabajando para hacer al tiro, el siguiente.
"La mayoría de
las veces se hace para crear conciencia de la importancia de reciclar, pero a
la larga, va todo al mismo lugar".
Entrevista hecha el 19 de abril de 2012
Por JOSEFA ERRÁZURIZ
(Fotos tomadas por Joaquín Malig)
(Fotos tomadas por Joaquín Malig)
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