Trabajando como pionetas


Jueves 31 de Junio, en el punto limpio del Parque Los Domínicos nos encontramos con Pablo, actualmente un cuidador de autos del parque. Al preguntarle por el sistema de uso de los puntos limpios –específicamente el de Los Domínicos–, nos contó que había estado trabajando como pioneta –recolector– de un camión de basura durante 14 años.
Pablo dice que en este trabajo se puede ver de todo, afirmación que nos ejemplificó con un caso en el cual encontró entre la basura un feto humano. “Y ¿para qué ponen esas caras?, si ustedes preguntaron” nos dijo seriamente el ex pioneta.
Entre anécdota y anécdota le contamos sobre nuestro proyecto de travesía y ni si quiera hubo que preguntarle y ya teníamos fecha para nuestro recorrido con un camión de basura. Era el martes 5 de junio.
Martes 5 de junio, 8 am. de la mañana en el Parque Los Domínicos. Nos encontramos con Pablo en el sector donde se juega ajedrez. Apenas nos encontramos partimos en busca de nuestro camión.
Al encontrarlo, Pablo le comentó tanto a los pionetas como al conductor del camión sobre nuestro proyecto, por qué estábamos ahí y lo que queríamos hacer. Ninguno se resistió y nos recibieron muy bien. En un inicio nos dijeron “Ya, súbanse al camión”, como si hubiésemos ido a pasear o a jugar. Al momento de explicarles que pretendíamos recoger/trabajar a la par con ellos parecían algo impresionados y escépticos.
Pasamos por distintas calles corriendo o colgadas tras el camión. Aquí los pasos son principalmente: subirse al camión, andar, bajarse, correr hacia la basura, agarrarla, tirarla dentro del camión, subirse de nuevo, bajarse, correr hacia la basura, y así sucesivamente. 
Si bien estos pasos de recolección de basura eran constantes, en ciertas ocasiones, cuando habían basureros muy pesado y grandes, se arrastraban hacia el camión, el cual tenía una especie de gancho en la parte de atrás y dependiendo del porte del bote de basura se enganchaban dos o tres, y luego el mismo camión los levantaba y tiraba la basura dentro.
Cuando ya había la suficiente cantidad de basura dentro del camión, movían unas palancas que se encontraban en el lado derecho de la parte trasera del camión, las cuales manejaban la pala interna que éste tenía. Esta pala agarraba toda la basura que ahí se encontraba y la aplastaba comprimiéndola con una fuerza impresionante. Cuando se hacía este proceso, era importante mantenerse lejos de la parte trasera del camión, ya que esta pala al hacer tanta presión, de repente saltaba un jugo llamado precolado que es la mezcla de todos los líquidos de la basura que se tira al camión.
El trabajo si bien es entretenido, es bastante duro. A veces nosotros, la gente externa a él lo ve simplemente como un grupo de personas que se pasean en camión, retiran las bolsas que dejamos afuera de nuestras casas y listo. Pero detrás de eso hay todo un trabajo en equipo, hay riesgos que ellos deben tomar –perros callejeros que los puedan morder, basura peligrosa como vidrios, latas, exposición a infecciones, entre otros– .
Además, hay que agregar que hay dos tipos de recorridos, los diurnos y los nocturnos. En el primero son tres los pionetas más el conductor los que trabajan, y en el segundo son dos pionetas y el conductor, por lo que el trabajo durante la noche se hace más pesado y peligroso, ya que se encuentran más expuestos a robos, asaltos, en fin, a todo tipo de agresión, junto que la falta de visibilidad al momento de correr y recoger la basura.
Cuando el camión de basura ya estaba lo suficientemente lleno, y no entraba más basura en el, nos avisaron que irían a depositar la basura a KDM. Los seguimos en auto hasta allá –Qulicura–. Llegando al lugar nos encontramos con camiones de basura pertenecientes a muchas comunas, en ese momento vimos como mínimo unas 10 comunas escritas en los laterales de los camiones.
Intentamos entrar siguiendo al camión, pero en la puerta nos pararon y nos preguntaron por nuestro permiso de ingreso, no lo teníamos. Fuimos a estacionar el auto, nos bajamos y fuimos a ver si es que existía la posibilidad de poder entrar con el camión de basura y ver cómo ésta se depositaba. Tras unos 15 minutos de espera nos dijeron que lamentablemente no se podía entrar sin previo aviso, pero que mandáramos un mail preguntando cuándo podíamos ir.
Finalmente les contamos a nuestros compañeros pionetas que no nos habían dejado entrar, así que por el momento nuestro recorrido llegaba hasta ahí no más. Nos despedimos y nos deseamos suerte.
Se mandó el mail el mismo día, y la respuesta: el jueves 7 de junio podríamos entrar y terminar nuestro recorrido.

Por Natalia de la Puente

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